¿Recordás cómo fue ese tiempo cuando recién conociste al Señor?
Esa emoción al orar, esas lágrimas sinceras, la alegría de leer la Biblia, la sensación de que Dios estaba en cada detalle…
A muchos creyentes les pasa que, con el tiempo, esa llama se apaga un poco.
No por falta de amor, sino por el desgaste de la vida, las preocupaciones o simplemente por haber dejado que la rutina espiritual reemplace la relación viva con Dios.
“Tengo contra ti que has dejado tu primer amor.” (Apocalipsis 2:4, RVR1960).
No es una palabra de condena, sino un llamado amoroso.
Jesús no te señala para culparte, sino para invitarte a volver al lugar donde comenzó tu historia con Él.
Cuando la llama se apaga
El corazón se enfría de a poco.
No sucede de un día para el otro.
Primero dejás de orar con la misma pasión, después te cuesta congregarte, luego sentís que Dios está lejos…
Pero la verdad es que Dios nunca se aleja; somos nosotros los que nos distraemos.
“Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes.” (Santiago 4:8, NVI).
Él siempre está dispuesto a reencontrarse con vos.
Solo hace falta que vuelvas a mirar hacia arriba y le digas: “Señor, quiero volver”.
Volver a encender la llama
Renovar el primer amor no es intentar repetir el pasado, sino permitir que Dios vuelva a encender algo nuevo en el presente.
No se trata de emociones, sino de una decisión del corazón.
“Renuévame, oh Dios, un espíritu recto dentro de mí.” (Salmo 51:10, RVR1960).
David, después de haber fallado, entendió que solo Dios podía restaurar su pasión espiritual.
Y lo mismo vale para vos: no importa cuánto tiempo haya pasado ni cuántas veces hayas tropezado, el Espíritu Santo puede volver a despertar esa fe viva.
Pasos prácticos para renovar tu relación con Dios
1.Volvé al silencio. Apagá el ruido y dedicá tiempo a estar a solas con Él.
2.Leé la Palabra con hambre, no por costumbre. Pedile al Espíritu que te hable de nuevo.
3.Recordá tus primeros encuentros. Pensá en cómo Dios te levantó, te perdonó, te cambió.
4.Serví a otros. El amor se aviva cuando se comparte.
5.Perdonate. La culpa apaga la pasión; la gracia la renueva.
“El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.” (Levítico 6:13, RVR1960).
Tu corazón es ese altar.
Y la presencia de Dios es el fuego que nunca debería dejar de arder.
Palabras para meditar
Dios no quiere una relación religiosa, sino un encuentro real.
Volver al primer amor no es ir hacia atrás, sino reencontrarte con el Dios que nunca se fue.