Tu historia todavía no terminó.

Hay momentos en la vida en los que uno siente que ya no queda mucho por hacer.
Tal vez mirás hacia atrás y pensás que lo mejor ya pasó, que las oportunidades se perdieron o que cometiste errores que no se pueden enmendar.
Pero déjame decirte algo con total certeza: si estás respirando, Dios todavía no terminó contigo.

“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” (Filipenses 1:6, RVR1960).

El Dios que empezó su obra en vos no abandona a medio camino.
Él no se rinde con nadie.
Aunque te sientas estancado, invisible o cansado, su propósito sigue en marcha.

Dios no mira tu edad, mira tu disposición

Abraham tenía setenta y cinco años cuando Dios le prometió un hijo.
Moisés comenzó su ministerio a los ochenta.
Sara, Ana, Isabel… todas pensaron que su tiempo ya había pasado, hasta que Dios las sorprendió.

“Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes, para anunciar que Jehová es recto.” (Salmo 92:14-15, RVR1960).

En el Reino de Dios no existe la jubilación espiritual.
Mientras haya vida, hay propósito.
Mientras haya aliento, hay un motivo para seguir.

Quizás tu nueva temporada no sea igual que la anterior,
pero puede ser más profunda, más sabia y más significativa.

Cuando sentís que ya no podés más

A veces la vida golpea fuerte.
Las pérdidas, los fracasos o los sueños que no se cumplieron te pueden hacer creer que ya no hay más para vos.
Pero el plan de Dios no se detiene por tus caídas; las usa para redirigirte.

“Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse.” (Proverbios 24:16, RVR1960).

Dios no solo restaura, sino que reescribe.
Tu historia puede tener capítulos difíciles, pero el Autor sigue teniendo la pluma en la mano.
Y mientras Él escriba, el final siempre será de esperanza.

Cómo volver a creer que hay más

1.Recordá lo que Dios ya hizo. Su fidelidad pasada es garantía de su fidelidad futura.
2.Dejá de mirar la edad o las circunstancias. Dios no necesita condiciones ideales para obrar.
3.Renová tu fe. Pedile al Señor que te devuelva los sueños que se apagaron.
4.Empezá de nuevo, aunque sea en pequeño. Un paso de obediencia puede abrir una nueva historia.
5.Confiá en que todo tiene propósito. Aun lo que dolió, Dios lo puede usar para bien.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.” (Romanos 8:28, RVR1960).

Nada está perdido cuando se lo entregás a Él.

Palabras para meditar

Tu historia no termina con tus errores, ni con tus años, ni con tus fracasos.
Termina cuando Dios diga que termina.
Y si estás leyendo esto, significa que todavía hay páginas por escribir.

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